Entradas

Capítulo 4: El fuego que no se apaga

El sabor de tus labios aún estaba en los míos mientras el parque parecía desvanecerse a nuestro alrededor. Te aferrabas a mi mano, tus ojos brillando con una mezcla de complicidad y deseo. Sin pronunciar palabra, me guiaste por las calles desiertas, cada paso acompañado de miradas furtivas y roces intencionados que encendían aún más la tensión entre nosotros. La brisa de la noche acariciaba nuestra piel, pero el calor que nos envolvía hacía que todo lo demás pareciera lejano. Cada movimiento, cada toque, parecía una invitación a ir más allá, un lenguaje silencioso que ambos entendíamos perfectamente. Al llegar frente a la puerta de tu casa, te detuviste. La tenue luz del portal iluminaba tu rostro, resaltando la intensidad de tu mirada. Antes de que pudiera decir algo, me tomaste de la corbata, acercándome a ti con una sonrisa que era tanto un desafío como una promesa. —¿Seguirás mi ritmo esta vez? —susurraste, tu aliento cálido rozando mi piel. El roce de tus labios fue suave al princ...

Capítulo 3: Ritmo de Tentación

  La tarde ya se desvanecía, dejando un halo dorado en el horizonte. El aire estaba cargado de una suavidad que prometía más que solo el final del día, y mis pensamientos no hacían más que recorrer las imágenes de lo que habíamos compartido. Cada gesto, cada roce, estaba grabado en mi mente, como una melodía que no podía dejar de escuchar. Al llegar al estudio de baile, el sonido de la música me envolvió al instante. Sin embargo, todo lo que mi mente albergaba era tu imagen, tan presente y tan imposible de sacarme. Al cruzar la puerta, allí estabas, como siempre, deslumbrante. El vestido oscuro que llevabas se deslizaba sobre tu piel, abrazando tu figura de una forma tan perfecta que me costaba no imaginar mis manos explorándola. Te vi en medio de la sala, rodeada de gente, pero para mí, no existía nadie más que tú. Tu mirada, llena de curiosidad, se cruzó con la mía, y supe que, sin palabras, sabías lo que estaba por suceder. Tu sonrisa era una invitación, como un susurro sin s...

Capítulo 2: Encuentro al Atardecer

La luz del sol se va desvaneciendo lentamente, pero aún queda una calidez suave que nos envuelve mientras caminamos por el parque. El aire es fresco, pero la atmósfera sigue impregnada de una sensación de complicidad. El murmullo lejano de la ciudad apenas interrumpe este momento entre nosotros, donde las palabras se vuelven casi innecesarias. Me miras por encima del hombro, como si estuvieras buscando alguna señal en mi rostro. Yo no puedo evitar notar cómo los rayos del sol acarician tu piel, resaltando la suavidad de tu rostro. Me quedo un instante más del necesario observándote, preguntándome si es real, si estamos aquí, si lo que estoy sintiendo es tan fuerte como lo percibo. —¿Te gustaría ir a un lugar más tranquilo? —mi voz suena más profunda de lo que pensaba. No es solo una propuesta, sino una invitación que lleva consigo una promesa silenciosa. Nos dirigimos a un pequeño restaurante que conoces bien, un lugar discreto pero elegante. La terraza al aire libre nos da la sens...

Capítulo 1. El Encuentro Inesperado

 Era una tarde cálida y el sol aún se deslizaba por el horizonte, tiñendo el cielo de un color dorado suave. Yo estaba sentado en una mesa cerca de la ventana, disfrutando de mi café mientras observaba el ir y venir de la gente en la calle. Nunca imaginé que ese sería el día que cambiaría todo. De repente, tus ojos se encontraron con los míos. Un par de segundos, pero fue suficiente. El mundo a nuestro alrededor, se desvaneció por completo, como si todo se hubiera detenido en ese preciso momento. No era solo la belleza en tu mirada, sino algo más profundo, algo que no se puede describir con palabras, pero que se siente en el aire. Me levanté, acercándome lentamente, sintiendo como el espacio entre nosotros se reducía con cada paso. Sonreí al ver que no intentabas apartar la mirada, como si supieras exactamente lo que estaba sucediendo. — ¿Puedo invitarte algo? —pregunté, mi voz suave, pero cargada de una intencionalidad que no podía ocultar. Tú, con una ligera sonrisa en los labios...